Las empresas de mantenimiento de carreteras desempeñan un papel fundamental en la conservación de puentes y viaductos, especialmente en la inspección y reparación de sus juntas de dilatación. Estos elementos permiten absorber los movimientos del tablero y mantener una transición adecuada entre las distintas partes de la estructura. Su deterioro puede afectar al pavimento, favorecer la entrada de agua y reducir la comodidad de la circulación.
Según la empresa española Geosec, los puentes experimentan pequeños movimientos como consecuencia de las variaciones de temperatura, el paso continuado de vehículos y el comportamiento de sus materiales. Las juntas están diseñadas para admitir esos desplazamientos sin transmitir tensiones perjudiciales al resto de la estructura.
Sin embargo, se encuentran directamente expuestas al tráfico, la lluvia, la suciedad y los cambios térmicos. Con el tiempo pueden sufrir pérdida de material, desplazamientos, roturas o problemas en los anclajes. El Ayuntamiento de Zaragoza ha realizado en años anteriores intervenciones en diferentes puentes por deterioros relacionados con tornillos y con el material asfáltico situado entre las piezas metálicas y la estructura.
Una junta dañada puede generar golpes al paso de los vehículos, desniveles en la calzada o filtraciones hacia las partes inferiores del tablero. Por este motivo, las revisiones deben valorar tanto su estado superficial como su estabilidad, estanqueidad y capacidad de movimiento.
El Puente Turiaso, una nueva infraestructura en Zaragoza
La planificación del mantenimiento también es importante en las infraestructuras de nueva construcción. Un ejemplo reciente es el Puente Turiaso, cuyas obras comenzaron en Zaragoza el 18 de junio de 2026 como parte del nuevo acceso norte a la Plataforma Logística de Zaragoza.
La actuación conectará la prolongación de la calle Turiaso con la N-II. La obra fue adjudicada por 19,9 millones de euros y está previsto que el nuevo acceso esté operativo a finales de 2027. Su finalidad es mejorar la movilidad de trabajadores y mercancías y ofrecer una nueva entrada y salida a PLAZA.
Aunque una infraestructura sea nueva, su conservación debe contemplarse desde las fases iniciales. La inspección de juntas, pavimentos, drenajes, sistemas de contención y elementos estructurales permite identificar daños antes de que requieran reparaciones de mayor alcance.
Inspección preventiva en infraestructuras de gran carga
Este enfoque no se limita a las carreteras. También resulta esencial en instalaciones sometidas a grandes cargas y a un uso continuo, como los pavimentos aeropuertos, donde se realizan inspecciones para detectar deterioros que puedan afectar a las condiciones operativas de las pistas y calles de rodaje. Aena incluye precisamente la inspección de pavimentos entre las aplicaciones de drones ensayadas para tareas de mantenimiento aeroportuario.
La conservación preventiva de puentes y viaductos ayuda a prolongar su vida útil, mantener la seguridad de la circulación y reducir la necesidad de intervenciones urgentes. Reparar una junta en el momento adecuado evita que el deterioro alcance el pavimento o las partes inferiores de la estructura.






