
La Puebla de Alfindén se prepara para acoger uno de los proyectos tecnológicos más ambiciosos de Aragón. ACS, la constructora vinculada a Florentino Pérez, impulsa junto a Benbros Energy un centro de datos hiperescalar que prevé movilizar una inversión de hasta 1.254 millones de euros y consolidar a la comunidad como uno de los grandes polos digitales del sur de Europa.
El proyecto se enmarca en el fuerte crecimiento que está experimentando Aragón en el sector de los centros de datos, una actividad que ha ganado peso tras la llegada de grandes operadores internacionales y el interés de compañías vinculadas a la tecnología, la energía y el sector inmobiliario. La ubicación elegida, en el entorno de Zaragoza, refuerza el papel estratégico de la comunidad por su disponibilidad de suelo, conexiones eléctricas y posición logística.
Según las previsiones del proyecto, la nueva infraestructura podrá generar 2.774 empleos, de los que más de 1.500 estarían vinculados a la fase de construcción. Se trata de una actuación de gran escala que aspira a convertirse en una pieza relevante dentro del nuevo mapa digital aragonés.
Un campus tecnológico de gran capacidad
El futuro centro de datos se desarrollará como un campus hiperescalar con una potencia prevista de 150 MW. Esta capacidad energética permitirá dar servicio a grandes clientes tecnológicos que necesitan alojar, procesar y gestionar grandes volúmenes de información.
La instalación se levantará sobre suelo industrial en La Puebla de Alfindén, dentro de una actuación urbanística que contempla la transformación de más de 255.000 metros cuadrados. El ámbito total supera las 82 hectáreas, aunque el complejo podrá ocupar hasta unas 25 hectáreas si se completan todas las fases proyectadas.
El plan incluye la creación de nuevos viales, canalizaciones, redes de fibra óptica soterrada, servicios básicos, saneamiento, alumbrado y zonas verdes. La finalidad es adaptar el terreno a un uso industrial tecnológico y preparar el entorno para una infraestructura con elevados requerimientos técnicos.
Calendario previsto hasta 2029
La tramitación del proyecto ha avanzado a través de la figura de Proyecto de Interés General de Aragón, una vía que permite ordenar y acelerar actuaciones consideradas estratégicas para la comunidad. Tras la declaración de interés general, el desarrollo contempla las fases de urbanización, proyectos constructivos y levantamiento del propio centro de datos.
La urbanización exterior del complejo tendrá un coste estimado de 39,6 millones de euros, a los que se suman nuevas canalizaciones de fibra óptica. El plazo previsto para esta parte de la actuación es de quince meses desde el inicio de las obras.
La previsión del grupo promotor es que la infraestructura pueda estar plenamente operativa antes de septiembre de 2029, aunque el desarrollo se plantea por fases. La primera parte ya definida abarcaría aproximadamente la mitad de la superficie final prevista.
Impacto económico para Aragón
Más allá de su dimensión tecnológica, el proyecto puede tener un efecto relevante sobre la economía aragonesa. Las estimaciones recogidas en el expediente apuntan a un impacto directo de 12.500 millones de euros sobre el PIB de la comunidad.
El centro de datos también generará ingresos fiscales durante sus primeros años de actividad. La previsión es que aporte más de 144 millones de euros en una década a través de distintos tributos, entre ellos el IBI, el Impuesto de Actividades Económicas, el IRPF y el Impuesto de Sociedades.
El mantenimiento anual de la urbanización, incluyendo alumbrado, viarios, saneamiento, residuos y zonas verdes, se estima en algo más de 73.000 euros.
Con esta operación, Aragón refuerza su aspiración de convertirse en un territorio clave para la economía digital. La disponibilidad energética, la cercanía a Zaragoza y la llegada de grandes inversiones tecnológicas han situado a la comunidad en el radar de las compañías que buscan nuevos emplazamientos para infraestructuras críticas de datos.
La iniciativa de ACS y Benbros Energy en La Puebla de Alfindén representa, por tanto, un nuevo paso en la transformación del tejido industrial aragonés hacia actividades de alto valor añadido, vinculadas al almacenamiento digital, la conectividad y los servicios tecnológicos para grandes operadores internacionales.







