El Ayuntamiento de Zaragoza prevé implantar un cierre nocturno “virtual” en el parque Bruil una vez finalicen las obras de rehabilitación del recinto. La medida busca evitar la presencia continuada de personas sin hogar durante la noche y frenar episodios de botellón, aunque ha provocado una reacción crítica por parte de colectivos vecinales y asociaciones del entorno.
Según fuentes municipales, el parque permanecerá cerrado simbólicamente entre las 00:00 horas de domingo a jueves y hasta la 1:30 horas los fines de semana, mediante señalización específica que limitará determinados usos del espacio público. El objetivo es facilitar el control policial y preservar el estado del recinto tras su remodelación, siguiendo modelos similares aplicados en otros parques urbanos como el Retiro en Madrid.
La restricción nocturna permitirá únicamente el tránsito y el paseo de perros, impidiendo reuniones en bancos o la permanencia prolongada en grupos dentro del parque durante ese horario.
Reacciones críticas desde asociaciones vecinales
La propuesta ha generado malestar en parte del tejido vecinal. El presidente de la Federación de Asociaciones de Barrios de Zaragoza (FABZ), Arturo Sancho, ha advertido de que este tipo de decisiones pueden marcar una tendencia preocupante en la gestión del espacio público. A su juicio, medidas como esta reflejan la falta de soluciones estructurales para abordar la situación de las personas sin hogar en la ciudad.
En la misma línea, el colectivo vecinal Bruil–Aloy Sala–Tenerías considera que limitar el acceso nocturno no resolverá el problema de fondo relacionado con la presencia de personas sin techo en el entorno. Desde la entidad también han señalado la ausencia de comunicación directa previa por parte del consistorio sobre el destino definitivo del parque tras su rehabilitación.
Ocho asociaciones del barrio han respaldado estas críticas mediante un comunicado conjunto en el que cuestionan la eficacia de la medida y alertan de que podría suponer una limitación del acceso al espacio público para la ciudadanía. Además, denuncian que el cierre nocturno no aborda las necesidades habitacionales de quienes actualmente viven en la calle.
El Ayuntamiento defiende la medida como herramienta preventiva
Desde el consistorio defienden el cierre nocturno como una actuación necesaria para evitar que se repitan situaciones de deterioro y problemas de salubridad registrados en el parque antes de su clausura en diciembre de 2025. En aquel momento llegaron a contabilizarse alrededor de 60 personas pernoctando en la zona, una cifra que actualmente ronda las 30 en el entorno cercano.
El consejero de Presidencia, Ángel Lorén, ha señalado que la decisión responde a peticiones trasladadas por vecinos de la zona y pretende garantizar un uso adecuado del espacio público tras su reapertura. Según ha explicado, la medida se ha adoptado tras reuniones entre distintas áreas municipales, entre ellas Servicios Sociales, Medio Ambiente y Policía Local.
El Ayuntamiento también subraya que el cierre físico del parque fue descartado por su elevado coste económico, optando finalmente por esta fórmula intermedia que permitirá compatibilizar el acceso ciudadano con el control del recinto durante la noche.
Mientras tanto, varias asociaciones han convocado un acto reivindicativo para el próximo 19 de abril en el propio parque Bruil con el objetivo de expresar su rechazo a la iniciativa y reclamar soluciones sociales más amplias para las personas sin hogar en Zaragoza.








