Las personas ingerimos cerca de 21 gramos de plástico al mes

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La contaminación por residuos plásticos es uno de los principales problemas medioambientales de nuestro tiempo. Una media de 8 millones de toneladas de plástico son vertidas cada año a los océanos, esto equivale a vaciar un camión de basura lleno de plásticos cada minuto. Si no cambiamos de tendencia, en 2025 nuestros océanos tendrán 1 tonelada de plástico por cada 3 de pescado, y en 2050 habrá más plásticos que peces.

Estas cifras requieren un cambio radical en la gestión de los desechos plásticos. Así lo señalan algunos de los artículos recopilados en el Observatorio de Salud y Medio Ambiente “Contaminación por plásticos. Uno de los mayores desafíos ambientales del siglo XXI”, elaborado por el Instituto DKV de la Vida Saludable, en colaboración con ECODES. Este informe alerta sobre la situación actual de la contaminación del plástico, cómo hemos llegado a ella, qué impactos tiene en nuestra salud y nuestro planeta, y qué soluciones se deben poner ya en marcha para convertir a los plásticos en un aliado y no en el causante de uno de los mayores problemas medioambientales de nuestro siglo.

En la presentación que tuvo lugar el jueves en la Torre DKV de Zaragoza, se analizaron las principales conclusiones de la mano del Consejero Delegado de DKV, el Dr. Josep Santacreu; el director de ECODES, Víctor Viñuales; Jose Luis Gallego, divulgador científico y autor del libro “Plastic Detox” y Rosa García, directora de Rezero-Fundació “Prevenció Residus i Consum Responsable”. Mariluz Ruberte, Responsable de Medioambiente de DKV, ha moderado la mesa redonda, y Marta de Santos, directora general de Cambio Climático y Educación Ambiental del Gobierno de Aragón, ha sido la encargada de cerrar el acto.

La demanda de materia prima de plástico es enorme, la producción global de plásticos ha aumentado desde los 2 millones de toneladas en 1950 a aproximadamente 400 millones de toneladas en 2018. Es difícil hacernos idea de esta dimensión que equivale a 13 millones de camiones tráileres-cisterna de 30 toneladas. La previsión es que la demanda crezca continuadamente hasta superar los 1.000 millones de toneladas en 2050.

Las más de 8 millones de toneladas de piezas de plástico que llegan cada año a los océanos equivalen al peso de 800 veces la Torre Eiffel, o al peso de 14.285 aviones Airbus A380 y ocupan el equivalente de 34 veces la isla de Manhattan, según datos de Greenpeace. Estos residuos son canalizados por las corrientes marinas y han formado concentraciones o islas de plástico de dimensiones enormes, la más grande de ellas se encuentra en el Pacífico Norte (entre la costa de California y Hawái) y es conocida como el “Gran Parche de Basura del Pacífico” (GPGP, por sus siglas en inglés, Great Pacific Garbage Patch). Tiene más de un millón de kilómetros cuadrados, lo que supera la superficie de España, Francia, Alemania juntas. Aunque la del pacífico es la isla de basura más grande, no es la única, ya que encontramos una más en el Pacífico, 2 en el Atlántico y otra en el Índico. El Mediterráneo está considerado la 6ª zona de mayor acumulación de residuos plásticos. Alberga sólo el 1% de las aguas del mundo, sin embargo, concentra el 7% de los microplásticos (partículas de menos de 5 milímetros de diámetro) del planeta.

De todos los desechos plásticos, un tercio de ellos termina en suelos o masas de agua dulce. Se estima que la contaminación terrestre por microplásticos es de 4 a 23 veces más alta que la marina. Un de ejemplo de esto es la contaminación que causan las fibras textiles, al ser retenidas en los lodos de las aguas residuales que, además se utilizan frecuentemente como fertilizantes, lo que se traduce en toneladas de microplásticos depositadas en nuestros suelos.

Pero, además de estar presentes en océanos y en la tierra, los microplásticos entran en los seres vivos a través del aire que respiramos y por los alimentos y las bebidas que tomamos. El reciente estudio, “Naturaleza sin plástico: evaluación de la ingestión humana de plásticos presentes en la naturaleza” (elaborado por Dalberg Advisors), basado en un estudio solicitado por WWF y realizado por la Universidad de Newcastle, sugiere que las personas estamos consumiendo alrededor de 2.000 pequeñas piezas de plástico cada semana, aproximadamente 21 gramos al mes, poco más de 250 gramos al año. Esto es el equivalente al peso de una tarjeta de crédito a la semana. El estudio señala que los efectos específicos de la ingestión de microplásicos en la salud humana aún no se conocen con exactitud.

El informe también se hace eco de diversas iniciativas que, tanto empresas como organizaciones, están realizando para recolectar y poner en valor los desechos de plástico de nuestros mares y océanos, como por ejemplo, un gran proyecto que pretende limpiar en 5 años el 50% de la isla de basura del Pacífico. Además, el informe también aporta diversas sugerencias, planteadas por expertos, orientadas a proteger el medio ambiente y reducir el consumo de plástico, dirigidas tanto a industrias como a gobiernos y, también, algunas medidas a nivel  individual que todas las personas podemos aplicar en nuestro día a día.

En palabras de Josep Santacreu, consejero delegado DKV, “en este informe del Observatorio de Salud y Medio Ambiente se ve que los estudios confirman la magnitud del problema y nadie puede ponerlo en duda. Ahora es tiempo de actuar y de hacerlo implicando a todas las partes y con una voluntad pública compartida”.

El director de ECODES, Víctor Viñuales, apunta que el Observatorio es fruto de una alianza fructífera y que lleva años adelantando problemas medioambientales que ahora están en la agenda política y de los medios de comunicación, como el plástico o la contaminación atmosférica, y que nadie pone en duda ya de los efectos que tiene en la salud”.

Jose Luis Gallego, divulgador científico y autor del libro “Plastic Detox”, afirma “el alarmismo y el catastrofismo ha hecho mucho daño al ecologismo. Es tiempo de construir. Vivir sin plásticos es una utopía. No hay que instalarse en el buenismo, sino en el posibilismo, y esto consiste en sumar voluntades entre todos, desde el sentido común”.

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