El centro de protección animal de la DPZ acogió a 269 perros sin dueño

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El centro de protección animal de la Diputación Provincial de Zaragoza (DPZ) ha cuidado y atendido en el pasado año 2018 a 269 perros sin dueño que vagaban por la provincia, 251 de ellos fueron recogidos por el personal que presta este servicio, 12 llegaron tras haber sido decomisados por agentes de la autoridad y 6 fueron entregados directamente en las instalaciones.

En ese mismo periodo de tiempo, la institución provincial dio en adopción 270 mascotas. “Desde el año 2012, la Diputación de Zaragoza no cobra nada a quienes adoptan uno de los perros atendidos. Así facilitamos el proceso y dejamos claro que nuestra prioridad es fomentar las adopciones responsables y con todos los requisitos legales“, ha comentado el diputado delegado del centro de protección animal de la DPZ, José Ángel Miramón.

Las cifras de recogida de 2018 han sido muy similares a las de años anteriores. En 2017 se atendió a 266 perros, en 2016 fueron un total de 263 y en 2015, 262. En 2014 llegaron al centro de protección animal 211 canes, a los que hubo que sumar 48 entregas procedentes de sendos decomisos realizados por el Seprona y el Gobierno de Aragón.

“Año tras año seguimos trabajando para mejorar las instalaciones del centro, situadas en Movera, y para prestar un mejor servicio a los ayuntamientos“, ha señalado Miramón.

En el presupuesto de 2019 de la DPZ ha sido incluida una partida para crear una red provincial de centros de protección animal y en paralelo, ha destacado el diputado, se está en conversaciones con el Ayuntamiento de Zaragoza para que el nuevo centro que se va a construir en la capital atienda también a los animales que se recojan en el resto de la provincia.

El Centro Sanitario de Protección y Albergue Provincial de Movera se puso en marcha en 1994 para hacer frente al problema de salud pública de los perros vagabundos. Como los municipios no tenían recursos para resolverlo, la Diputación de Zaragoza aprobó un convenio marco al que desde entonces se han adherido 244 de las 292 localidades de la provincia.

Los ayuntamientos son los únicos que pueden solicitar la retirada de animales abandonados o sin dueño. No obstante, si un vecino quiere entregar el suyo, tiene que hacerlo previo visto bueno de su consistorio y sabiendo que debe pagar una tasa de 57,5 euros y que además no se aceptan perros gravemente enfermos o para sacrificio.

Cuando se recibe un aviso de recogida, la empresa que gestiona el centro de protección animal se traslada al municipio, lo captura y lo lleva a las instalaciones de Movera. Si porta el chip obligatorio, se intenta localizar al dueño, que además de tener que pagar una tasa de 80 euros para llevárselo se enfrenta a una posible sanción administrativa. Si no es posible contactar con el propietario, el perro pasa a manos de la Diputación.

Tanto esos animales como los que no llevan chip -la gran mayoría- son inscritos a nombre de la institución provincial en el Registro de Animales de Compañía de Aragón. Para entonces, ya han sido atendidos por los veterinarios, a todos los perros se les hace una exploración nada más llegar, se les curan las enfermedades o heridas que puedan presentar, se les desparasita y se les vacuna.

Una vez dados esos pasos, comienza el proceso de búsqueda de dueños para los perros. Normalmente, son adoptados a corto o medio plazo, aunque algunos llegan a pasar muchos meses en Movera. Pese a todo, incluso los casos más complejos se suelen resolver gracias a la colaboración de las sociedades protectoras de animales.

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