El barco de Zaragoza se va a navegar al Tajo

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El barco Félix de Azara II que ha paseado a zaragozanos y turistas por el Ebro los últimos tres veranos ya no volverá a navegar en Zaragoza. La empresa concesionaria del servicio -el Parque de Atracciones- y el Ayuntamiento están negociando la rescisión del contrato. El que fuera patrón del barco está navegando con otra empresa en el Delta del Ebro. Y la embarcación está a punto de viajar a Extremadura.

El Parque de Atracciones tiene un preacuerdo para la venta del barco a una empresa de turismo fluvial en el Tajo que navega en la zona fronteriza de Extremadura y Portugal, en la comarca de Alcántara. “Es una pena que en Zaragoza no pueda seguir navegando. Una empresa que opera en el Tajo se puso en contacto con nosotros, están muy interesados y estamos cerrando el tema”, afirma David Morte, consejero delegado del Parque de Atracciones de Zaragoza.

El barco Félix de Azara II sustituyó a los Ebrobuses en 2013, cuando el Parque de Atracciones se hizo con la concesión de la navegación en Zaragoza. Es un barco con capacidad para 55 personas y menor caladoque los anteriores. En los últimos tres veranos ha hecho el trayecto entre el Náutico y la Expo, para lo que era necesario dragar previamente el canal de navegación en el entorno del Náutico y de la pasarela del Voluntariado.

Negociando la indemnización

La negativa del actual equipo de gobierno a dragar el río imposibilita la navegación y lleva al fin la controvertida historia de los barcos en Zaragoza. La concejala de Medio Ambiente de Zaragoza en Común, Teresa Artigas, criticó duramente los dragados, tanto en la campaña electoral de hace un año como luego en el gobierno. “No vamos a dragar el río para que pasen los barcos. Los dragados son inútiles porque el río vuelve a mover las gravas”, afirma la concejala.

  

La empresa y el Ayuntamiento llevan varios meses negociando la rescisión del contrato. “Ya hemos llegado a un acuerdo, que firmaremos en breve”, confirma Morte. El Parque de Atracciones tiene la concesión de la navegación fluvial hasta el año 2032 y reclamaba una indemnización por la rescisión del servicio. 

Los Ebrobuses comenzaron a navegar el verano de la Expo, primero con la empresa Turismo Ebro Fluvial, que renunció en 2013 tras numerosos problemas técnicos y económicos, y después con la gestión del Parque de Atracciones. El año pasado, 12.500 pasajeros se montaron en el barco. “El servicio estaba funcionando bien y los turistas estaban muy contentos”, lamenta Morte.

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