Aprende a restaurar papel

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El grabado, que surgió como un arte relacionado con la ilustración  en una época en la que no existía la fotografía, permite obtener  varias reproducciones a partir de una única plancha original. Esto supone un abaratamiento de las obras de arte, porque por este medio  se obtienen obras de grandes artistas a un precio muy inferior  al de las originales. Pero el papel, que sirve de soporte a la mayor  parte de la obra gráfica, es un material que puede oscurecerse,  mancharse o deteriorarse con el tiempo. Una correcta conservación  y algunas sencillas técnicas de restauración permitirán conservarlo  en buen estado durante muchos años. Desde Cerrajeros en Oviedo te damos unos consejos para su cuidado.

Limpieza de grabados y dibujos.

Los principales problemas de las obras sobre papel son la suciedad (que se acumula incluso en las obras enmarcadas) y las manchas de moho y humedad. En la restauración se utilizan diversas técnicas de lavado y blanqueado del papel: la más suave es la limpieza en seco, con la que desaparece la suciedad superficial. La limpieza por inmersión supone mojar el papel para eliminar la suciedad profunda. Para quitar las manchas que han teñido la fibra se precisan productos blanqueantes. La limpieza y restauración de dibujos originales y grabados valiosos debe encomendarse sólo a restauradores profesionales.

Limpiar el papel en seco

  • Este método servirá sólo para eliminar la suciedad superficial (no quita las manchas que hayan penetrado en la fibra del papel o la humedad que lo oscurece).
  • No representa ningún peligro en grabados y estampados con tintas; sin embargo, no se emplea para los dibujos a lápiz o carboncillo ni en los papeles muy deteriorados, ya que la abrasión podría estropear la obra. En todos los casos, conviene hacer una prueba en una esquina para comprobar la solidez de las tintas y del soporte.
  • Si la obra tiene moho (que se manifiesta en forma de manchas grisáceas que desprenden un polvo oscuro) se deberá desmontar de su soporte (quitar el marco o cristal si está enmarcada) y dejarla a la luz y en una lugar seco y ventilado durante unos días para que el moho se desprenda.
  • Aunque se puede usar talco o goma de borrar, lo ideal es utilizar borradores en polvo (drafting powder) y gomas blandas moldeables (o miga de pan), que se venden en tiendas de suministros para Bellas Artes.

Cómo limpiar en seco el papel

1.       Sujetar bien la pieza con unas pinzas sobre un soporte liso para evitar arrugarla o deteriorarla. Pasar una brocha suave con la que eliminar el polvo y los restos de moho.

2.        Aplicar polvo borrador, realizando movimientos circulares con el dedo para hacer una abrasión suave y eliminar la suciedad.

3.       Con las gomas plásticas moldeables para Bellas Artes se eliminan las manchas y la suciedad en zonas aisladas.

Lavado del papel por inmersión

  • El lavado por inmersión en agua sólo podrá realizarse en obras en las que las tintas sean sólidas y el papel no esté deteriorado. Para comprobarlo, colocar un trozo de tela blanca y húmeda sobre una de las esquinas de la obra a reparar: si al pasar la plancha, en la tela quedan restos de tinta o el dibujo se transmite a la tela, significará que los colores no son lo suficientemente sólidos como para mojarlos.
  • Para lavar la lámina se precisará un recipiente plano de un tamaño superior al de la pieza a limpiar. Además, se necesitará un cristal o una hoja de plástico de un tamaño ligeramente superior a la lámina, que quepa también en el recipiente, y varias hojas de papel secante.
  • Aunque se puede utilizar agua corriente, conviene dejarla reposar unas horas para eliminar el cloro (también es posible emplear agua mineral).

Blanquear papel

  • Algunas manchas de suciedad, moho y humedad dejan marcas que deberán blanquearse. Este proceso se hará después de lavar la pieza, pero antes de secarla.
  • No todas las manchas se quitan con blanqueantes. Si después de 10 minutos de inmersión siguen sin desaparecer, deberán llevarse a un especialista.
  • Después de utilizar blanqueantes, habrá que aclarar varias veces el grabado con agua pura con el fin de eliminar los restos de productos químicos. Para ello, se deberá llenar varias veces la cubeta con agua limpia y sumergir el papel en ella utilizando el cristal como soporte (nunca echar directamente el agua sobre el grabado, ya que se puede deteriorar).

Secado del papel

  • Colocar el grabado entre dos hojas de papel secante (sin tocarlo con las manos). Presionar suavemente para eliminar el agua, y cambiar varias veces el papel hasta que deje de humedecerse.
  • Una vez que haya desaparecido casi toda la humedad, colocar el grabado entre dos hojas de papel secante en una prensa de papel o bajo unos libros.
  • Conviene secar las láminas en una zona cálida de la habitación (cerca de un radiador, por ejemplo). Además, habrá que sustituir todos los días el papel secante para evitar la aparición de hongos.
  • El grabado deberá permanecer en la prensa hasta que esté completamente seco.

Cómo blanquear papel

1.       Antes de aplicar una solución blanqueante, conviene hacer una prueba utilizando un bastoncillo de algodón, humedecido en esta mezcla, para comprobar la reacción de las tintas en una zona pequeña de la lámina.

2.       Llenar la cubeta con una solución de cuatro cucharadas de lejía y dos de agua oxigenada por cada litro de agua fría, sumergir la lámina, utilizando el cristal como soporte, hasta que las manchas desaparezcan (máximo 10 minutos).

Cómo lavar el papel

1.       Depositar el cristal en el fondo de una cubeta llena de agua tibia. Introducir el grabado dejándolo sobre la superficie, de forma que al humedecerse se vaya hundiendo lentamente.

2.       Dejar el papel en remojo media hora (desde que se deposite en el fondo de la cubeta). Sacarlo usando el cristal como soporte para evitar tocarlo con las manos y perforarlo o deformarlo.

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