Traductor jurado: la importancia de la formación

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El trabajo del traductor jurado consistirá en utilizar todos los recursos que estén en su mano para asegurar la calidad de la traducción. Esto puede suponer consultar con especialistas o incluso con traductores de especialidad médica.

 

Puesto que el traductor jurado es responsable de dicha traducción, va en su propio interés invertir todo el esfuerzo necesario para asegurarse de que efectivamente, la traducción sea una copia fiel del original.

 

Hay que conocer siempre la finalidad que se quiere hacer de la traducción, para así seleccionar al traductor más adecuado.

 

Un ejemplo de ello es la traducción jurídica. Se puede considerar la traducción jurídica tan compleja como la traducción técnica. Es decir, este tipo de traducciones requiere que el profesional que la realice tenga formación tanto en el campo de la traducción como en el campo jurídico.

 

Este tipo de especialización precisa que el traductor conozca el sistema jurídico extranjero, sus instituciones, sus diferencias con el sistema español y por supuesto exige un elevado conocimiento del sistema jurídico español.

 

El traductor jurado, para asegurar una correcta traducción jurídica, no sólo ha de conocer su terminología, sino además conocer a fondo los sistemas jurídicos en los que se va a mover, conocer sus diferencias y sus equivalencias, etcétera.

 

En cuanto a lo que se refiere a la traducción jurada, ésta no tiene porqué ser obligatoriamente jurídica. Es decir, un equipo de fútbol puede exigir que el nuevo fichaje brasileño presente un certificado médico oficial de su país y que lo presente junto a su traducción jurada al español.

Por el tipo de texto que es, no se exige una especialidad jurídica, sino que se trata de un texto a lo sumo médico, que precisa de una legalización y oficialidad que se la confiere la firma y sello de un traductor jurado.

 

 

 

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