Exposiciones en el IAACC Pablo Serrano

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“Maestros contemporáneos” y “Autores de nuestro tiempo” son el título de las exposiciones que presenta el IAACC Pablo Serrano y con las que propone un recorrido por la historia del arte contemporáneo español poniendo el acento en la contribución artística aragonesa.

Este recorrido se desarrolla a lo largo de dos salas. La primera está dedicada a los Maestros Contemporáneos y permite al visitante acercarse al comienzo de la vanguardia aragonesa, a los primeros pasos de la figuración a la abstracción y hacerlo de la mano de algunos autores y obras que formaron parte del I Salón Aragonés de Pintura Moderna (La Lonja, Zaragoza, 1949).

Aquel certamen, promovido por la DPZ, está considerado como la primera exposición de pintura que con carácter oficial mostraba obra no figurativa en España. Supuso en muchos artistas un punto de inflexión hacia la abstracción iniciada por los pintores del “Grupo Pórtico” (1947-1952).

La muestra incluye obras de varios integrantes de este grupo como Santiago Lagunas, en las que a la expresividad formal se une el color, creando un lenguaje expresivo y simbólico evidente. Así pueden verse piezas como “Caballo y Toro” (1948), una de las primeras obras abstractas o “Formas Aguzadas” (1949). En el caso de Fermín Aguayo la fuerza y el vigor de las formas dotan a la abstracción de un fuerte contenido simbólico, muestra del interés del autor por la plasmación de temas que entroncan con las corrientes surrealistas y que puede apreciarse en Les insectes (1948).
Estas obras conviven con otras de los años sesenta de Hanton y Ricardo Santamaría, que con su Homenaje a Leonardo (1962) se sirve de nuevos formatos y técnicas para plantear una sutil crítica a la sociedad de consumo. Más cercanas en el tiempo son las de Juan José Vera, Daniel Sahún y Julia Dorado que, junto con Santamaría, formaron parte del “Grupo Zaragoza” (1961-1967).

En este contexto cultural, las obras de Juana Francés y Pablo Serrano son compañeras esenciales y, junto con las de Antonio Saura, se inscriben en la actividad del grupo “El Paso” (1957-1960); colectivo artístico de vanguardia que supuso un motor y referente en la plástica informalista española a nivel internacional.
%u2028En un segundo ámbito se presenta el trabajo de los Autores de nuestro tiempo; un espacio dedicado a aquellos aragoneses que desarrollaron su actividad artística fuera de Aragón y que forman parte relevante del arte contemporáneo español. Es en la década de los años 50, cuando se rompe el aislamiento y la vanguardia española adquiere prestigio internacional.

En esa década las estancias en París de pintores aragoneses suponen el contacto directo con los lenguajes informalistas y el expresionismo abstracto. Allí coinciden Antonio Saura, uno de los componentes más activos del grupo “El Paso”, Salvador Victoria y circunstancialmente Pablo Serrano.%u2028%u2028Tras su estancia en París, Antonio Saura abandona el lenguaje surrealista, figurativo e imaginario y evoluciona hacia el informalismo gestual y el expresionismo abstracto. Los retratos de sus Damas, Noa (1959) o la serie de las Crucifixiones (1960) muestran su modelo de figuración de formas distorsionadas que insinúan la violencia y una dura mirada a la sociedad del momento.

Víctor Mira es otro autor que indaga en la condición humana. Su lenguaje artístico está cargado de símbolos que repite de manera recurrente como Europa (1986). Los rasgos expresionistas y surrealistas de su estilo se acentúan con colores estridentes fuertemente contrastados en espacios recargados.
Por su parte los comienzos informalistas de Salvador Victoria se desarrollan durante su estancia parisina lejos de los planteamientos de “El Paso”. Se trata de obras marcadas por la abstracción gestual, el dinamismo pictórico y los juegos contrapuestos de color: Díptico (1959). En sus obras posteriores ganan protagonismo el espacio, las formas geometrizantes abiertas sobre atmósferas luminosas inmateriales, en un equilibrio perfecto entre forma y color: Remes (1987).

La dimensión múltiple y variada de las tendencias artísticas contemporáneas se observa en la experimentación del lenguaje abstracto de José Manuel Broto. Así pueden verse obras como Subida a la montaña (1984), Mapa de España (1985) y Silla (1982), en un hábil equilibrio entre la abstracción y la figuración.
En ese contexto artístico tanto la pintura como la escultura van abandonando los límites tradicionales para experimentar hacia nuevas vías de expresión. Es el caso de Fernando Sinaga y su obra Ya no es posible guardar la vida (1988), que despoja a la plástica de lo accesorio y sintetiza a través del lenguaje minimalista la obra a lo esencial. %u2028

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