Luz Casal en el festival Luna Lunera

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El 14 de agosto a las 23.00 h.
Luz CasalSu primer álbum, homónimo y sostenido por el rock, vio la luz en el 82. Destacaban temas como Ciudad sin ley y No aguanto más, de sonidos hasta entonces inéditos en el panorama musical español. Una canción de amor, Eres tú, se diferenciaba del resto y vislumbraba una versatilidad que un par de años más tarde se fortalecería con la aparición de su segundo disco, Los ojos del gato. Detrás de tu mirada y Tengo bastante pronto hicieron preguntarse a muchos por aquella mujer que había conseguido conquistar una marcada individualidad en un género que aceptaba todavía con reticencias a las mujeres, no digamos ya solistas. Luz evitaba caer en la queja fácil que otorga el victimismo y se crecía ante las adversidades, los retos y los prejuicios. Llevaba ya a sus espaldas dos discos como intérprete y compositora y una de las giras más célebres que España recuerda, El Rock de una Noche de Verano, junto a Leño y Miguel Ríos.

En 1985 publicó Luz III, en el que colaboraban, entre otros, Antonio Vega, John Parsons, Santiago Auserón y Carmen Santonja. Rufino y Hechizado trajeron un éxito popular que se reforzaría con Quiéreme aunque te duela, editado en 1987. El álbum, que contenía temas como A cada paso y Un día marrón, cerraba una etapa en la trayectoria de Luz, que cambiaría de sello discográfico y no volvería a contar con la producción de Carlos Narea, como había ocurrido en los cuatro primeros discos.

Ya en 1989 y bajo la batuta de Paco Trinidad, se editó Luz V, con temas como Loca, Te dejé marchar y No me importa nada, que tuvieron una repercusión de tal calibre que nadie dudaba ya de que Luz era la solista española por excelencia. Fue entonces cuando se atrevió a aceptar la proposición de Pedro Almodóvar, que le ofreció interpretar dos canciones en su nueva película, Tacones lejanos; un tema de Agustín Lara, Piensa en mí, y la adaptación de una canción de Mina, Un año de amor, que supusieron un punto de inflexión en la carrera de Luz. Comenzaba, además, su éxito en Francia, que se sumaba a la aceptación que ya tenía en América del Sur, corroborado en festivales como el organizado por Amnistía Internacional en Chile en 1991. Ese mismo año publicó A contraluz, un disco decisivo que evidenciaba la esencia rockera de Luz y que además de los temas incluidos en Tacones lejanos contenía canciones como Es por ti, Un pedazo de cielo, Tal para cual o Es mejor que te vayas. Luz asimiló el éxito y conjugó su ambición musical con la necesidad de salir del escaparate mediático.

El séptimo disco se haría esperar cuatro años y se materializaría en 1995 bajo el título Como la flor prometida. Una hermosa canción que sirvió a Luz de bálsamo, Entre mis recuerdos, prologaba un nuevo éxito refrendado por temas como Lo eres todo, Besaré el suelo, Vengo del norte y Plantado en mi cabeza. Un recopilatorio que resultó multiplatino en ventas calmaría la expectación que provocó la ausencia musical de Luz durante los cinco años que tardó en publicar Un mar de confianza, que aterrizó en el año 2000 en un panorama musical y discográfico confuso que había cambiado sustancialmente desde Como la flor prometida. Mi confianza era la carta de presentación del nuevo disco de una Luz más serena. Crítica y público aplaudieron el tema y acogieron con entusiasmo el resto de canciones. El éxito en Francia se corroboró con un lleno absoluto en el concierto que Luz ofreció en el mítico teatro Olympia de París.

En 2002 se editó Con otra mirada, del que se extrajeron tres singles: Ni tú ni yo, Dame un beso y A veces un cielo. Luz se dedicó a reforzar su prestigio internacional, que se extiende más allá de las fronteras galas. Sencilla alegría, publicado en 2004, hace el número diez en su discografía. Un nuevo día brillará sumó un nuevo éxito en la carrera de Luz, que alcanza niveles altísimos en la composición, como demuestran Mi memoria es agua o Para un cínico. Continuó su relación con el cine y, tras ganar junto a Pablo Guerrero el Goya a la mejor canción por el tema que compusieron para la película El bosque animado, Alejandro Amenábar incluye su versión de Negra sombra, el hermoso poema de Rosalía de Castro, en la oscarizada Mar adentro.

En 2007 un cáncer interrumpió la gira de Sencilla alegría. Luz, empujada por la fuerza que la caracteriza, comenzó a componer, a escribir, a trabajar. Apenas nueve meses después reaparecía con Vida tóxica, un disco complejo, poético y hermoso donde Luz lleva a las canciones a territorios suficientemente anchos como para que fluyan con la misma naturalidad con la que lo hacen sus sensaciones y sus necesidades de expresión.

Durante su enfermedad, Luz adquirió con el personal médico que la atendió y con las miles de personas que le enviaron ánimo y afecto el compromiso de realizar dos actuaciones benéficas. La primera, en la plaza de toros de Málaga, recaudó 115.000 euros para la investigación contra el cáncer. La segunda, en Madrid, supuso el concierto número sesenta y el fin a una gira que comenzó en enero y que tuvo el cartel de no hay entradas como denominador común.

2009 será testigo del lanzamiento de su nuevo disco, una selección de canciones clásicas y en su mayoría desconocidas del folclore latinoamericano que Luz rescata para dotarlas de su poderosa interpretación y de la moderna producción de Renaud Letang. Será en septiembre cuando salga a la venta; antes, durante el verano, Luz presentará alguna de esas canciones y repasará sus temas más laureados en una gira que contará con una numerosa banda y que, atendiendo a la excelencia que ha presidido los conciertos de Vida tóxica, será un triunfo a sumar en la cosecha de una cantante que, lejos de dormirse en los brazos del éxito, se mantiene en plena forma física y creativa.

 

 

Fuente: www.lunalunerafestival.com

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