Software libre a toda máquina

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MARIANO Gistaín.  El software libre se va apoderando de todo. El soft libre se puede utilizar sin pagar licencias ni incurrir en piratería, se puede copiar, se puede distribuir y modificar –si se sabe– siempre que se respeten ciertas reglas elementales, que redundan en beneficio d ela comunidad.

El soft libre lo van mejorando minuto a minuto programadores y empresas de todo el mundo, y esas mejoras están accesibles en la red al instante. Cuando menos ruido hace, más penetra en las empresas, las escuelas y los hogares.

De hecho, se habla tan poco de software libre porque la gente que podría hacerlo está demasiado ocupada- ganando dinero con él. Montando negocios, haciendo cosas. Aunque no sea muy perceptible, la cosa va a mucha velocidad.

Hace apenas dos años, para el usuario básico era un suplicio instalar y manejar el Linux . Claro que también el Windows estaba lleno de servidumbres. Ahora, instalar y trabajar con cualquiera de las versiones de software libre es de una amenidad y de una facilidad asombrosa. De vez en cuando se oye un chispazo de este mundo paralelo (que poco a poco va engullendo al oficial): algo del Guadalinex de la Junta de Extremadura, que apostó hace años por este sistema para Educación; algo del millonario sudafricano Mark Shuttleworth, que decidió invertir en una distribución de soft libre –Ubuntu–, en parte por filantropía y en parte para ganar dinero; algo de la ciudad de Múnich, que optó por este mundo sin retorno- Ahora, el chispazo ha saltado del gobierno recién reelegido de Toni Blair, que declara su apuesta por el soft libre, pues han visto que es un despilfarro gravísimo pagar licencias indefinidamente por algo que puede ser, si no gratis, mucho más barato.

El mismo problema al que se enfrentan las administraciones se da en los usuarios domésticos o en las pymes. En el fondo, la comodidad y la rapidez que supone manejar a ciegas programas con los que hemos crecido, viene a ser la barrera más alta, pero también supone un analfabetismo avanzado, o de usuario perezoso. Con la capacidad y potencia de los ordenadores, lo mejor para dar el salto es pedir que te instalen los dos sistemas –el libre y el propietario– en el mismo disco duro. E ir enredando. Hay tiendas que ya ofrecen este servicio. Además, tal como está el cine, el soft libre es un tema de conversación estupendo.

MARIANO Gistaín en http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/noticia.asp?pkid=182329

 

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