El colegio Ramiro Soláns, en el barrio Oliver, ganó el Premio Nacional a la mejora del éxito educativo.

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El colegio Ramiro Soláns de Zaragoza es reconocido hoy a nivel nacional por el cambio radical que ha tenido en poco más de una década. Ese logro se materializó con el Premio nacional a la mejora del éxito educativo 2016, concedido por el Ministerio de Educación.

Esta institución es hoy un ejemplo de convivencia tras ser un centro conflictivo. Además, pasó de ser una institución con una muestra rotunda de fracaso escolar (solo el 5% aprobaban 6º) a celebrar el éxito de sus alumnos (75% ahora).

La directora, Rosa Llorente, que lleva 16 años en el colegio, aseguró al periódico Heraldo que “estamos muy contentos. El premio es el reconocimiento al trabajo y la implicación de toda la comunidad educativa en los últimos años. El colegio era un gueto y proyectaba una imagen muy negativa. Entre todos hemos conseguido cambiar eso y seguimos mejorando”.

El Ministerio premió  el proyecto “Entre todos”, que comenzó en el curso 2004-2005. Según la funcionaria, “teníamos una situación muy conflictiva, con graves problemas de convivencia y absentismo, y unos resultados académicos muy malos. Un grupo de profesores planteamos que había que hacer algo. Queríamos transformar la realidad ofertando una educación de calidad a una población muy vulnerable. Pedimos ayuda a la Administración, hicimos una formación específica en comunidades de aprendizaje y empezamos a dar forma al proyecto Entre todos”.

Sin embargo hoy la historia es diferente y hay un vínculo fuerte entre toda la comunidad educativa. El programa se basa en la participación, la interculturalidad, la inclusión y la educación emocional.

La directora destaca que “los niños vienen al colegio felices. Las familias han entendido la importancia de la educación para el futuro de sus hijos. Antes veían el colegio como una obligación”. Y es que cuando comenzó el proyecto ‘Entre todos’, el absentismo escolar superaba el 30%, pero ahora es de un 8%.

El colegio está en el barrio Oliver y la mayoría de sus alumnos proceden de familias gitanas o inmigrantes en riesgo de exclusión social.

FUENTE: HERALDO

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